Poesía de Federico Gracía Lorca

 

Federico García Lorca

 Granada22

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS

 

POESÍA

 

1918 - IMPRESIONES Y PAISAJES
1920 - SUITES
1921 - LIBRO DE POEMAS
1921 - POEMAS DEL CANTE JONDO

 

1926 - ODA A SALVADOR DALÍ
1927 - CANCIONES
1927 . 1931 - VIAJE A LA LUNA
1928 - ROMANCERO GITANO
1929 - 1930 - UN POETA EN NUEVA YORK
1931 - EL DIVAN DEL TAMARIT
1931- 1934 - 18 POEMAS BREVES
1934 - LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS
1935 - PRIMERAS CANCIONES
1935 - SEIS POEMAS GALEGOS

 

1936 - SONETOS DEL AMOR OSCURO


 

TEATRO

 

1919 - EL MALEFICIO DE LA MARIPOSA
1923 - EL MISTERIO DE LOS REYES MAGOS
1923 - MARIANA PINEDA
1923 - LA NIÑA QUE RIEGA LA ALBAHACA Y EL PRÍNCIPE PREGUNTÓN
1923 - LOLA LA COMEDIANTA
1928 - TEATRO BREVE
1929 - VIAJE A LA LUNA
1930 - LA ZAPATERA PRODIGIOSA
1931 - TRAGEDIA DE DON CRISTÓBAL Y LA SEÑÁ ROSITA
1931 - EL RETABLILLO DE DON CRISTÓBAL
1931 - AMOR DE DON PERLIMPLÍN CON BELISA EN SU JARDÍN
1931 - ASÍ QUE PASEN CINCO AÑOS
1933 - EL PÚBLICO
1933 - BODAS DE SANGRE
1934 - YERMA
1935 - DOÑA ROSITA LA SOLTERA O EL LENGUAJE DE LAS FLORES
1936 - LA CASA DE BERNARDA ALBA
1936 - LA COMEDIA SIN TÍTULO
1936 - LOS SUEÑOS DE MI PRIMA AURELIA
1936 - LA DESTRUCCIÓN DE SODOMA

 


PROSA

1926 - LA IMAGEN POÉTICA DE LUÍS DE GÓNGORA
1927 - 1928 - DEGOLLACIÓN DEL BAUTISTA
1927 - 1928 - DEGOLLACIÓN DE LOS INOCENTES
1927 - 1928 - SUICIDIO EN ALEJANDRÍA
1927 - 1928 - SANTA LUCÍA Y SAN LÁZARO
1927 - 1928 - NADADORA SUMERGIDA.
PEQUEÑO HOMENAJE A UN CRONISTA DE SALONES
1927 - 1928 - AMANTES ASESINADOS POR UNA PERDIZ
1927 - 1928 - LA GALLINA

 

1928 - LAS NANAS INFANTILES
1929 - IMAGINACIÓN, INSPIRACIÓN Y EVASIÓN DE LA POESÍA
1930 - TEORÍA Y JUEGO DEL DUENDE

 

1935 - CHARLAS SOBRE TEATRO
1935 - “DE MAR A MAR"
1936 - EN HOMENAJE A LUÍS CERNUDA
1936 - SEMANA SANTA EN GRANADA


Impresiones y Paisaje

Federico García Lorca 1918

Surgen con ecos fantásticos las casas blancas sobre el monte... Enfrente, las torres doradas de la Alhambra enseñan recortadas sobre el cielo un sueño oriental. 

El Dauro clama sus llantos antiguos lamiendo parajes de leyendas morunas. Sobre el ambiente vibra el sonido de la ciudad.

El Albaizín se amontona sobre la colina alzando sus torres llenas de gracia mudéjar... Hay una infinita armonía exterior. Es suave la danza de las casucas en torno al monte. Algunas veces entre la blancura y las notas rojas del caserío, hay borrones ásperos y verdes oscuros de las chumberas... En torno a las grandes torres de las iglesias, aparecen los campaniles de los conventos luciendo sus campanas enclaustradas tras las celosías, que cantan en las madrugadas divinas de Granada, contestando a la miel profunda de la Vela. En los días claros y maravillosos de esta ciudad magnífica y gloriosa el Albaizín se recorta sobre el azul único del cielo rebosando gracia agreste y encantadora. 

Son las calles estrechas, dramáticas, escaleras rarísimas y desvencijadas, tentáculos ondulantes que se retuercen caprichosa y fatigadamente para conducir a pequeñas metas desde donde se divisan los tremendos lomos nevados de la sierra, o el acorde espléndido y definitivo de la vega. Por algunas partes, las calles son extraños senderos de miedo y de fuerte inquietud, formadas por tapiales por los que asoman los mantos de jazmines, de enredaderas, de rosales de San Francisco.

Se siente ladrar de perros y voces lejanas que llaman a alguien casualmente con acento desilusionado y sensual. Otras, son remolinos de cuestas imposibles de bajar, llenas de grandes pedruscos, de muros carcomidos por el tiempo, en donde hay sentadas mujeres trágicas idiotizadas que miran provocativamente... 

Están las casas colocadas, como si un viento huracanado las hubiera arremolinado así. Se montan unas sobre otras con raros ritmos de líneas. Se apoyan entrechocando sus paredes con original y diabólica expresión. Aparte de las mutilaciones que ha sufrido por algunos granadinos (mal llamados así) este barrio único y evocador, lo demás conserva plenamente su ambiente característico... Al deambular por sus callejas surgen escenarios de leyendas.

Libro de Poemas

Federico García Lorca 1921

RITMO DE OTOÑO

Amargura dorada en el paisaje.
El corazón escucha.
En la tristeza húmeda el viento dijo:
Yo soy todo de estrellas derretidas,
sangre del infinito.
Con mi roce descubro los colores
de los fondos dormidos.
Voy herido de místicas miradas,
yo llevo los suspiros
en burbujas de sangre invisibles
hacia el sereno triunfo
del amor inmortal lleno de Noche.

Me conocen los niños,
y me cuajo en tristezas.
Sobre cuentos de reinas y castillos,
soy copa de luz. Soy incensario
de cantos desprendidos
que cayeron envueltos en azules
transparencias de ritmo.
En mi alma perdiéronse solemnes
carne y alma de Cristo,
y finjo la tristeza de la tarde
melancólico y frío.
El bosque innumerable.

Llevo las carabelas de los sueños
a lo desconocido.
Y tengo la amargura solitaria
de no saber mi fin ni mi destino.
Las palabras del viento eran suaves
con hondura de lirios.
Mi corazón durmiose en la tristeza
del crepúsculo.
Sobre la parda tierra de la estepa
los gusanos dijeron sus delirios.

Soportamos tristezas
al borde del camino.
Sabemos de las flores de los bosques,
del canto monocorde de los grillos,
de la lira sin cuerdas que pulsamos,
del oculto sendero que seguimos.
Nuestro ideal no llega a las estrellas,
es sereno, sencillo:
quisiéramos hacer miel, como abejas,
o tener dulce voz o fuerte grito,
o fácil caminar sobre las hierbas,
o senos donde mamen nuestros hijos.

Dichosos los que nacen mariposas
o tienen luz de luna en su vestido.
¡Dichosos los que cortan la rosa
y recogen el trigo!
¡Dichosos los que dudan de la muerte
teniendo Paraíso,
y el aire que recorre lo que quiere
seguro de infinito!
Dichosos los gloriosos y los fuertes,
los que jamás fueron compadecidos,
los que bendijo y sonrió triunfante
el hermano Francisco.
Pasamos mucha pena
cruzando los caminos.
Quisiéramos saber lo que nos hablan
los álamos del río.

Y en la muda tristeza de la tarde
respondioles el polvo del camino:
Dichosos, ¡oh gusanos!, que tenéis
justa conciencia de vosotros mismos,
y formas y pasiones,
y hogares encendidos.
Yo en el sol me disuelvo
siguiendo al peregrino,
y cuando pienso ya en la luz quedarme,
caigo al suelo dormido.

Los gusanos lloraron, y los árboles,
moviendo sus cabezas pensativos,
dijeron: El azul es imposible.
Creíamos alcanzarlo cuando niños,
y quisiéramos ser como las águilas
ahora que estamos por el rayo heridos.
De las águilas es todo el azul.
Y el águila a lo lejos:
¡No, no es mío!
Porque el azul lo tienen las estrellas
entre sus claros brillos.
Las estrellas: Tampoco lo tenemos:
está entre nosotras escondido.        Etc,etc
Y la negra distancia: El azul
lo tiene la esperanza en su recinto.
Y la esperanza dice quedamente
desde el reino sombrío:
Vosotros me inventasteis corazones,
Y el corazón:
¡Dios mío!

El otoño ha dejado ya sin hojas
los álamos del río.
El agua ha adormecido en plata vieja
al polvo del camino.
Los gusanos se hunden soñolientos
en sus hogares fríos.
El águila se pierde en la montaña;
el viento dice: Soy eterno ritmo.
Se oyen las nanas a las cunas pobres,
y el llanto del rebaño en el aprisco.

La mojada tristeza del paisaje
enseña como un lirio
las arrugas severas que dejaron
los ojos pensadores de los siglos.

Y mientras que descansan las estrellas
sobre el azul dormido,
mi corazón ve su ideal lejano
y pregunta:
¡Dios mío!
Pero, Dios mío, ¿a quién?
¿Quién es Dios mío?
¿Por qué nuestra esperanza se adormece
y sentimos el fracaso lírico
y los ojos se cierran comprendiendo
todo el azul?

Sobre el paisaje viejo y el hogar humeante
quiero lanzar mi grito,
sollozando de mí como el gusano
deplora su destino.
Pidiendo lo del hombre, Amor inmenso
y azul como los álamos del río.
Azul de corazones y de fuerza,
el azul de mí mismo,
que me ponga en las manos la gran llave
que fuerce al infinito.
Sin terror y sin miedo ante la muerte,
escarchado de amor y de lirismo,
aunque me hiera el rayo como al árbol
y me quede sin hojas y sin grito.

Ahora tengo en la frente rosas blancas
y la copa rebosando vino.

Poemas del Cante Hondo

Federico García Lorca 1921

Baladilla de los tres ríos


El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor,
que se fue y no vino!


El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.
¡Ay, amor,
que se fue por el aire!


Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.
¡Ay, amor,
que se fue y no vino!


Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.
¡Ay, amor,
que se fue por el aire!


¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!
¡Ay, amor,
que se fue y no vino!


Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares.
¡Ay, amor,
que se fue por el aire!

 

Canciones

Federico García Lorca 1927

Yo me alivié a un pino verde 

por ver si la divisaba,
y sólo divisé el polvo
del coche que la llevaba.
Anda jaleo, jaleo:
ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.

No salgas, paloma, al campo,
mira que soy cazador,
y si te tiro y te mato
para mí será el dolor,
para mí será el quebranto,
Anda, jaleo, jaleo:
ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.

En la calle de los Muros
han matado una paloma.
Yo cortaré con mis manos
las flores de su corona.
Anda jaleo, jaleo:
ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.

 

Canciones

Federico García Lorca 1927

 

Las Morillas de Jaén

Tres morillas me enamoran
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas
en Jaén
Axa y Fátima y Marien.

Tres moricas tan lozanas,
tres moricas tan lozanas
iban a coger manzanas
a Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Díjeles: ¿Quién sois señoras
de mi vida robadoras?
Cristianas que éramos moras
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Tres morillas me enamoran
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

 

Romancero Gitano

Federico García Lorca 1928

Romance de la luna, luna.

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Un Poeta en Nueva York

Federico García Lorca 1929-1930

 

Poemas de la soledad en University Columbia 1910.


Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
no vieron enterrar a los muertos,
ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada,
ni el corazón que tiembla arrinconado como un caballito de mar.

Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
vieron la blanca pared donde orinaban las niñas,
el hocico del toro, la seta venenosa
y una luna incomprensible que iluminaba por los rincones
los pedazos de limón seco bajo el negro duro de las botellas.

Aquellos ojos míos en el cuello de la jaca,
en el seno traspasado de Santa Rosa dormida,
en los tejados del amor, con gemidos y frescas manos,
en un jardín donde los gatos se comían a las ranas.

Desván donde el polvo viejo congrega estatuas y musgos,
cajas que guardan silencio de cangrejos devorados
en el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad.
Allí mis pequeños ojos.

No preguntarme nada. He visto que las cosas
cuando buscan su curso encuentran su vacío.
Hay un dolor de huecos por el aire sin gente
y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!

 

Un Poeta en Nueva York

Federico García Lorca 1929-1930

 

Calles y Sueños  --  Nacimiento de Cristo


Un pastor pide teta por la nieve que ondula
blancos perros tendidos entre linternas sordas.
El Cristito de barro se ha partido los dedos
en los tilos eternos de la madera rota.

¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos!
Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro.
Los vientres del demonio resuenan por los valles
golpes y resonancias de carne de molusco.

Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes
coronadas por vivos hormigueros del alba.
La luna tiene un sueño de grandes abanicos
y el toro sueña un toro de agujeros y de agua.

El niño llora y mira con un tres en la frente,
San José ve en el heno tres espinas de bronce.
Los pañales exhalan un rumor de desierto
con cítaras sin cuerdas y degolladas voces.

La nieve de Manhattan empuja los anuncios
y lleva gracia pura por las falsas ojivas.
Sacerdotes idiotas y querubes de pluma
van detrás de Lutero por las altas esquinas.

 

El Diván del Tamarit

Federico García Lorca 1931

 

Gacela de la Huida

 

Me he perdido muchas veces por el mar
con el oído lleno de flores recién cortadas,
con la lengua llena de amor y de agonía.
Muchas veces me he perdido por el mar,
como me pierdo en el corazón de algunos niños.

No hay noche que, al dar un beso,
no sienta la sonrisa de las gentes sin rostro,
ni hay nadie que, al tocar un recién nacido,
olvide las inmóviles calaveras de caballo.

Porque las rosas buscan en la frente
un duro paisaje de hueso
y las manos del hombre no tienen más sentido
que imitar a las raíces bajo tierra.

Como me pierdo en el corazón de algunos niños,
me he perdido muchas veces por el mar.
Ignorante del agua voy buscando
una suerte de luz que me consuma.

 

El Diván del Tamarit

Federico García Lorca 1931

 

Gacela del amor imprevisto


Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.

Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.

Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen siempre,

siempre, siempre: jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.

 

El Diván del Tamarit

Federico García Lorca 1931 

Casida de la muchacha dorada


La muchacha dorada
se bañaba en el agua
y el agua se doraba.
Las algas y las ramas
en sombra la asombraban
y el ruiseñor cantaba
por la muchacha blanca.
Vino la noche clara,
turbia de plata mala,
con peladas montañas,
bajo la brisa parda.
La muchacha mojada
era blanca en el agua
y el agua, llamarada.
Vino el alba sin mancha
con mil caras de vaca,
yerta y amortajada
con heladas guirnaldas.
La muchacha de lágrimas
se bañaba entre llamas,
y el ruiseñor lloraba
con las alas quemadas.
La muchacha dorada
era una blanca garza
y el agua la doraba.

 

10 Poemas Breves

Federico García Lorca 1931-1934

 

Noche de amor insomne

 

Noche arriba los dos con luna llena,

yo me puse a llorar y tú reías.

Tu desdén era un dios, las quejas mías

momentos y palomas en cadena

 

Noche abajo los dos. Cristal de pena,

llorabas tú por hondas lejanías.

Mi dolor era un grupo de agonías

sobre tu débil corazón de arena.

 

La aurora nos unió sobre la cama,

las bocas puestas sobre el chorro helado

de una sangre sin fin que se derrama.

 Y el sol entró por el balcón cerrado 

y el coral de la vida abrió su rama 

sobre mi corazón amortajado.

 

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías

Federico García Lorca 1934

 

La cogida y la muerte

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y solo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

 

Alma ausente

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

 

Primeras Canciones

Federico García Lorca 1935-1936

 

Canción

Por las ramas del laurel
van dos palomas oscuras.
La una era el sol.
la otra la luna.
Vecinitas, les dije,
¿dónde está mi sepultura?
En mi cola, dijo el sol.
En mi garganta, dijo la luna.
Y yo que estaba caminando
con la tierra a la cintura
vi dos águilas de mármol
y una muchacha desnuda.
La una era la otra
y la muchacha era ninguna.
Aguilitas, les dije,
¿dónde está mi sepultura?
En mi cola, dijo el sol.
En mi garganta, dijo la luna.
Por las ramas del cerezo
vi dos palomas desnudas,
la una era la otra
y las dos eran ninguna.

 

Seis Poemas Galegos

Federico García Lorca 1935

 

 

Canzón de cuna pra Rosalía Castro, morta.

 

¡Érguete, miña amiga,
que xa cantan os galos do día!
¡Érguete, miña amada,
porque o vento muxe, coma unha vaca!


Os arados van e vén
dende Santiago a Belén.

Dende Belén a Santiago
un anxo ven en un barco.
Un barco de prata fina
que trai a door de Galicia.

Galicia deitada e queda
transida de tristes herbas.
Herbas que cobren teu leito
e a negra fonte dos teus cabelos.
Cabelos que van ao mar
onde as nubens teñen seu nídio pombal.

¡Érguete, miña amiga,
que xa cantan os galos do día!
¡Érguete, miña amada,
porque o vento muxe, coma unha vaca!


 

COMENTARIOS A LAS MUESTRAS DE POEMARIO DE

 

Federico García Lorca (18 abril 2015)

 

 

 

Página 1:Impresiones y paisajes: A la venerada memoria de mi viejo maestro de música, que pasaba sus sarmentosas manos, que tanto habían pulsado pianos y escrito ritmos sobre el aire, por sus cabellos de plata crepuscular, con aire de galán enamorado y que sufría sus antiguas pasiones al conjuro de una sonata Beethoveniana. ¡Era un santo! 

Con toda la piedad de mi devoción.

Amigo lector: si lees entero este libro, notarás en él una cierta vaguedad y una cierta melancolía. Verás cómo pasan cosas y cosas siempre retratadas con amargura, interpretadas con tristeza. Todas las escenas que desfilan por estas páginas son una interpretación de recuerdos, de paisajes, de figuras. Quizá no asome la realidad su cabeza nevada, pero en los estados pasionales internos la fantasía derrama su fuego espiritual sobre la naturaleza exterior agrandando las cosas pequeñas, dignificando las fealdades como hace la luna llena al invadir los campos. 

Se descorre la cortina. El alma del libro va a ser juzgada. Los ojos del lector son dos geniecillos que buscan las flores espirituales para ofrendarlas a los pensamientos. Todo libro es un jardín. ¡Dichoso el que lo sabe plantar y bienaventurado el que corta sus rosas para pasto de su alma!... Las lámparas de la fantasía se encienden al recibir el bálsamo perfumado de la emoción.  

Páginas 2, 3 y 4: En poesía, las posibilidades abiertas por “Libro de Poemas” (1921), se orientan en un primer momento hacia el empleo de formas breves, radicalmente condensadas pero abarcadoras de todo un universo de gracia, ironía y tragedia. 

Página 5: Poemas del cante Jondo: Entre las obras y colecciones poéticas más conocidas de Federico García Lorca, la más representativa en el ámbito de lo autóctono y legítimo del cante andaluz viene a ser el Poema del cante jondo, compuesto en su totalidad en 1921 pero no publicado hasta 1931. En esta obra se distingue la voz penetrante del duende de Andalucía. 

El objetivo de este trabajo es puntualizar cómo el Poema del cante jondo constituye la voz dramática de lo autóctono y de lo propiamente andaluz. 

Fuera de su definición técnica, el “cante jondo” es también la reverberación recóndita de la canción popular que le llega al poeta desde el fondo de las entrañas de las tierras de Andalucía. Estos poemas son el cante asimilado y vertido con una estilización personal en el tema, y sin atenerse a los ritmos peculiares de otras coplas. 

Página 6 y 7:Canciones: Grupo de “Canciones” sacadas del repertorio popular como, Los cuatro Muleros, la Tarara, Zorongo Gitano o las Morillas de Jaén, etc. 

Página 8:Romancero Gitano: El Romancero Gitano es una de las obras más representativas de la época porque funde a la perfección tradición y vanguardia. Fue escrita entre 1924 y 1927 y publicada en 1928 en la editorial Revista de Occidente con gran éxito popular. 

Si hablamos de corrientes poéticas, podemos situar la obra dentro del Neopopularismo, el cual trata de renovar la lírica tradicional, alejándose de la literatura elitista y universalista del Modernismo y de la frialdad y el hermetismo de las Vanguardias. 

Cabe destacar que ningún libro de poemas en español se ha vendido tanto como éste. Quizá esto se deba a que la obra ya era famosa antes de ser publicada, pues el mismo Federico García Lorca recitaba sus poemas en reuniones formales e informales tanto antes como después de publicar la obra y, además, algunos de los romances ya habían aparecido en varias revistas literarias. El mismo Lorca dijo: "Es mi obra más popular, la que indudablemente tiene más unidad y es donde mi rostro poético aparece con personalidad propia, y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elevado, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal" 

Página 9 y 10: Poeta en Nueva York: García Lorca dejó España en 1929 para impartir unas conferencias en Cuba y Nueva York. Aun así, el motivo del viaje fue quizá un pretexto para cambiar de aires y huir del ambiente que le rodeaba y que le oprimía: debido a un fracaso sentimental y al dilema interior que sentía por su sexualidad, Lorca padeció en esa época una profunda depresión. Vivió en Nueva York del 25 de junio de 1929 al 4 de marzo de 1930, partiendo entonces hacia Cuba, donde residió por un espacio de tres meses 

A Lorca le impactó profundamente la sociedad norteamericana, sintiendo desde el inicio de su estancia una profunda aversión hacia el capitalismo y la industrialización de la sociedad moderna, al tiempo que repudiaba el trato dispensado a la minoría negra. Poeta en Nueva York fue para Lorca un grito de horror, de denuncia contra la injusticia y la discriminación, contra la deshumanización de la sociedad moderna y la alienación del ser humano, al tiempo que reclamaba una nueva dimensión humana donde predominase la libertad y la justicia, el amor y la belleza.2 Es por ello por lo que puede ser considerada una de las obras poéticas más importantes y relevantes de la historia de este arte, dado su trascendentalismo. 

Una crítica poética en un momento de cambios económicos y sociales de una magnitud única en toda la historia de la humanidad, que convierte esta obra en una profunda reflexión pesimista y hace que sea un nexo de unión entre el modernismo y la nueva era tecnológica. 

Páginas 11, 12 y 13: El Diván del Tamarit: Es  una colección de poemas, bajo la denominación de «casidas» y «gacelas», en homenaje a los poetas árabes de Granada. Aunque es posible que la idea se gestara con anterioridad, es en 1934 cuando se dispone de la primera mención del libro como proyecto; la Universidad de Granada comenzó el proceso para su impresión en 1934, con un prólogo escrito por el arabista español Emilio García Gómez, edición que no llegó a ver la luz en vida de su autor. Fue publicado póstumamente en 1940 en Buenos Aires por la Editorial Losada y Nueva York (bajo el título The Divan at Tamarit) por la Revista Hispánica Moderna. Dado que se trata de una publicación póstuma (y por tanto no revisada por el autor), las distintas ediciones han incluido pequeñas variaciones en su índice. 

Contemplados desde una sufriente perspectiva homoerótica, el amor y la muerte constituyen los grandes núcleos temáticos del Diván del Tamarit. La división que hizo Lorca agrupa en el primer grupo, las gacelas, poemas de temática principalmente amorosa; la muerte es el tema esencial y propio de las casidas.  

Página  14: Poemas Breves: Poemas diversos que llenaban diferentes momentos con distintos estados de ánimo y que prolongó entre 1931 y 1934.  

Páginas 15 y 16: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías: Obra publicada en 1935. Es un conjunto de cuatro elegías que Lorca compuso para su gran amigo Ignacio Sánchez Mejías, gran torero, escritor y miembro destacado de la Generación del 27, muerto de gangrena en 1934 a causa de una cornada en la plaza de Manzanares por el toro Granadino. 

El "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías" nace como homenaje a la memoria del torero y amigo fallecido, y contiene todos los símbolos y elementos líricos de la simbología lorquiana. Federico García Lorca trabajó durante siete meses en la composición de este poema, considerado como una de las grandes elegías de la literatura del siglo XX. 

Las cuatro partes del "Llanto", con su diferente métrica, componen una sinfonía funeral de riqueza y hondura admirables y muestran ya algunos atisbos de surrealismo. Su estructura sigue la forma tradicional del romance, de rima asonante y una tirada de 46 versos y distribuidos en cuatro partes o bloques. 

En este poema, García Lorca mezcla lo popular y lo culto, lo personal y lo universal, lo lírico y lo épico, las formas populares y tradicionales de la poesía española (el romance), con el ritmo andaluz de la "soleá" y con los metros de la épica medieval (alejandrino) y la poesía renacentista (endecasílabo). 

La muerte de Ignacio Sánchez Mejías fue también retratada literariamente por otros poetas amigos, como Rafael Alberti y Miguel Hernández. Pero es el "Llanto" de Federico García Lorca el que convirtió al malogrado torero en un personaje de trascendencia universal.  

Página 17: Primeras Canciones: 

Página 18: Seis Poemas GalegosGalicia, su cultura y sus paisajes, entraron a formar parte de la vida y los recuerdos de Lorca desde su primera visita en 1916. En 1917 escribió en un artículo: «Se comprende, viendo el paisaje de Galicia, el carácter triste de sus habitantes y su música, que dice de penas, de amores, de imposibles». Al repertorio de canciones que tocaba y cantaba en los conciertos íntimos que ofrecía a sus amigos se incorporaron cántigas, romances y canciones del folclore galaico-portugués. Era admirador de la obra de Rosalía de Castro, y conocía bien la de Valle-Inclán. 

En su conferencia sobre Góngora («La imagen poética de don Luis de Góngora», 1926) demostraba tener conocimiento de los tres cancioneros que recogen casi la totalidad de la producción lírica galaicoportuguesa entre los siglos XII y XIV: el Cancioneiro da Vaticana, el Cancioneiro Colocci-Brancuti y el Cancioneiro de Ajuda. En 1928, en su conferencia «Las nanas infantiles», aparece de nuevo su interés por las canciones populares de Galicia y se refiere a una cuestión que le llama la atención: la presencia de numerosas canciones de procedencia gallega y asturiana en Granada, fruto de la colonización de la Alpujarra al final de la  llamada Reconquista, tema sobre el que volvió a incidir en distintas ocasiones. 

Los símbolos: de acuerdo con su gusto por los elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en su poesía. Se refieren muy frecuentemente a la muerte aunque, dependiendo del contexto, los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca: 

El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada, representa la muerte. 

La sangre: representa la vida y, derramada, es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual. 

El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra, portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino. 

El toro: García Lorca era aficionado a los toros; según sus palabras : "Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo. Es el drama puro en que el cual el español derrama sus mejores lágrimas y su bilis. Es el único sitio a donde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora belleza (...) 

Las hierbas: su valor dominante, aunque no único, es el de ser símbolos de la muerte. 

Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia. 

La luna: que es el símbolo más frecuente en Lorca. Su significación más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza. 

Sería interminable abarcar hoy toda su poesía además de su gran obra en prosa y el teatro que dejaremos para otra oportunidad de buena convivencia como esta.