ES HORA DE DESPERTAR Y RECUPERAR LA ILUSIÓN

Plaza de la tortuga

Hace ahora un año estábamos esperando la vacuna como solución a nuestros problemas después de 14 meses de reclusión por la pandemia. Y anhelábamos en la UPCM la recuperación de la “presencialidad” como supuesto bálsamo de nuestras dificultades y limitaciones del momento, al tiempo que nos preguntábamos si de verdad esa sería la solución a nuestros problemas.

La pandemia todavía nos dio algunos sustos más y, a pesar de las 3 dosis de vacunas, ha seguido siendo una pesadilla para todos nosotros; por fin empezamos en febrero de este año a recuperar un poco de normalidad y nos permitimos tener actos colectivos en interiores y compartir con amigos y conocidos algunos momentos de convivencia y cercanía que ya casi habíamos olvidado. Venimos desde entonces en nuestra querida Universidad Popular Carmen de Michelena propiciando todas aquellas actividades y convivencia perdidas pero nos encontramos con la dura realidad de una participación todavía débil, como si permaneciésemos bajo el influjo de un desánimo y un desencanto que no conseguimos vencer. Hemos dejado de ver muchas caras conocidas, parte de nuestras vivencias próximas y, con frecuencia, nos decís que el miedo y el cansancio os ha dejado arrumbados.

Como institución hemos conseguido resistir al cúmulo de dificultades que la pandemia nos ha traído, seguimos vivos como organización y con nuestra estructura funcional; tenemos todavía una gran capacidad de gestionar actividades y aglutinar a un amplio colectivo de socios, a quienes nos dirigimos pensando en que poco o mucho siguen creyendo en nuestro Proyecto. Pero salvada la institución es hora de llenarla de vida, de recuperar a las personas y verlas de nuevo participando y compartiendo ilusiones con los demás.

Es hora por tanto de despertar y recuperar la ilusión, de ahuyentar nuestros miedos y abrirnos a un inmediato futuro en el que de nuevo volvamos a encontrarnos compartiendo muchos momentos alegres y seguir abriendo senderos de esperanza en medio de tantas dificultades como el día a día nos va mostrando.

Después de haber superado estos años difíciles tenemos muchas razones para sentirnos afortunados y pocas para seguir en el pesimismo y el desánimo. Volvamos a abrir las puertas y recuperemos la alegría y un poco del optimismo que nos hizo compartir tantos momentos bonitos que guardamos en la memoria. Que este pasado inmediato no sea un punto final ni una despedida, recuperemos la ilusión, y convirtámoslo en una nueva oportunidad que se nos ofrece.