Estos textos que mostramos a continuación muestran la personalidad de Ignacio Sánchez Mejías vista por sus amigos.
"Puedo decir que de mi generación fui el primero que conoció a Sánchez Mejías y se hizo su amigo. No era Ignacio un torero de extracción popular, como la mayoría. Hijo de un conocido médico de Sevilla, ..."
... "¡Qué hombre más extraordinario e inteligente aquel torero! ¡Qué rara sensibilidad para la poesía, y sobre todo para la nuestra, que amó y animó con entusiasmo, ya amigo de todos!"
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"Con quien Ignacio se encontraba realmente bien era con nosotros. Tanto, que un día nos metió a todos en un tren y nos llevó a Sevilla. Al Ateneo. Había arreglado con su presidente ... una serie de lecturas y conferencias a cargo de los siete literatos madrileños de vanguardia, como nos llamó El Sol, o «la brillante pléyade», según un diario local a nuestro arribo. Componíamos tan radiosa constelación: Bergamín, Chabás, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Guillén, García Lorca y yo."
(Rafael Alberti, La arboleda perdida)
"Eso era a mediados de diciembre de 1927. El viaje a Sevilla había surgido de una invitación del Ateneo de esa ciudad. Y todo, en realidad, se debía al cariño (y sospecho también a la esplendidez) de Ignacio Sánchez Mejías. Nos había aposentado en las mejores habitaciones de un hotel que nos pareció regio."
(Dámaso Alonso, Una generación poética [1920-1936])
"Y después, a eso de la una, nos trasladamos a casa de Sánchez Mejías, nuestro patrón. Pino Montano: finca en el campo. Gran villa de torero. ¡Fantástico! Oímos al Niño de Huelva, el mejor tocador de guitarra, de veras estupendo. Se bebía champán. (...) A todo esto, recitaciones de Alberti, Federico y Gerardo. Yo me resistí. A las cuatro fueron a buscar a Sevilla a un cantador, el Niño de Jerez."