ACTIVIDADES EN LA U.P.: ENTRE LA EUFORIA Y EL DESALIENTO

Una calle de Londres 

Dos eventos paralelos con respuestas muy distintas:

.-Día 20-octubre: conferencia de Luis Pintor sobre la “Reforma Fiscal” (tema de gran alcance e importancia en nuestro país): apenas 25 asistentes; nueva conferencia desaprovechada; desilusión del ponente (gran profesional de prestigio) y de los organizadores de la conferencia. El ponente desgrana los serios problemas de nuestro sistema fiscal y alerta de que si no somos capaces de revertir la situación estamos abocados a que nuestro llamado “estado de bienestar” se transforme en un “estado de beneficencia”.

.-Día 21-octubre: ponencia de Juan Luís Requejo sobre Serrat (dentro de su seminario sobre cantautores españoles): lleno hasta la bandera, con sillas adicionales; entusiasmo general y felicitaciones sin reservas al ponente (muy merecidas).

Ambos eventos en el mismo espacio (salón de actos 21 de Marzo), mismo horario y ambos con lluvia. ¿Por qué esta respuesta tan dispar y esta falta de interés por tratar temas de gran alcance en nuestras vidas?

No es un hecho aislado: muchas actividades de la Universidad Popular tienen un elevado grado de demanda: Visitas a Madrid, Grupos de Trabajo, algunos seminarios (setas), marchas serranas, visitas a museos, viajes. Prácticamente todas estas actividades de gran aceptación tienen un aspecto lúdico evidente, aunque nunca falten elementos culturales y educativos.

En el otro lado los temas de contenido social, económico o político (nacional o global) de gran trascendencia en nuestras vidas y en nuestra sociedad (desarrollados fundamentalmente en conferencias y algún seminario) tienen escaso recorrido. No somos un caso único en Tres Cantos: la Plataforma por la Sanidad Pública, con un equipo de personas que pelean a diario por mantener esos imprescindibles servicios, cada vez que convoca una concentración o llama a secundar sus acciones se encuentra con una respuesta muy reducida; siempre las mismas personas, que no llegan al 1 % de la población de nuestra ciudad. Con ese nivel de respuesta evidentemente las políticas públicas no van a cambiar y nuestros gobernantes no se ven empujados a mejorar los servicios y cubrir sus deficiencias.

Todo ello nos lleva a considerar cuál debería ser el modelo de una Universidad Popular en el S. XXI y en una ciudad como Tres Cantos. En sus orígenes (finales de 1800 y comienzos de 1900) las UU.PP. nacieron como servicios educativos y culturales para ámbitos sociales y zonas rurales abandonadas (recordemos las “misiones pedagógicas) pero también como un instrumento de crear conciencia de ciudadanos responsables en una sociedad necesitada de una profunda regeneración.

Es evidente que Tres Cantos, ciudad rica, con alto nivel cultural y profesional, además de una amplia oferta de actividades de todo tipo, no necesita hoy en día un especial apoyo educativo y cultural, pero sí podría y debería ser un vector de transformación social importante, defensora a ultranza de lo que supone un “estado de bienestar” para todos, consciente de los retos actuales de nuestra sociedad y por ende solidaria y comprometida con los muchos cambios necesarios. Y esa debería ser la misión fundamental de una Universidad Popular en una ciudad como Tres Cantos.

Trasladar, como organización, la imagen de que somos sólo un club de amigos y conocidos que comparten interesantes actividades y abrimos nuestras actividades a toda la ciudadanía es empequeñecer considerablemente nuestra razón de ser. Necesitamos ir mucho más allá, ser más ambiciosos y perseguir sin descanso ser ese vector de transformación social, económica y política que acabamos de recordar.